domingo, 14 de noviembre de 2010

Paz

La  avioneta comenzó a carretear, remolcándonos a nosotros a su  ritmo, no tenía miedo, tan solo un poco de ansiedad.

Era un planeador doble comando que está diseñado  para los que recién se inician con fines educativos.

Mi instructor y yo estábamos en silencio, casi sin movernos en el pequeño recinto.

La primera etapa  fue ajetreada, hasta que la avioneta tomara la altitud correcta, mucho ruido, parecía un mosquito gigante retumbando en nuestras cabezas.

Había que esperar hasta alcanzar una masa de aire caliente ascendente, denominado en la jerga “térmica”, que son masas de aire que se producen por el calentamiento diferencial del suelo por el sol y que se elevan a la atmósfera.


Una vez en la térmica, giraríamos sobre ellas varias horas.

Y llegó el momento,  se escuchó como el gancho se desprendía, y  como se soltó el cable que unía a la aeronave sin motor de la avioneta tal y como se corta un cordón umbilical.

Ahora estábamos en libertad, solos.

De repente………

Fue una sensación de infinita paz que invadió todo mi cuerpo , el silencio, estremecedor ,  la luminosidad de cielo,  pude ver la vida desde otro ángulo, desconectada  de todo ruido….sentí que Dios me tocó en mi cien , sentí la paz absoluta, la tranquilidad interior, ya mi cuerpo no pesaba, se dejaba llevar como una pluma dentro del planeador.

Allí pasamos horas, girando en las térmicas, callados, tan solo disfrutando del esplendor que es volar sobre tu propia vida.

En Paz





&

2 comentarios:

  1. Planear sobre la térmica que implica leerte entre líneas, encontrar paz en cada una de tus letras, dejar que sea la mente la que goce y el cuerpo el que retoce al imaginar a cada uno de los personajes que se esconden detrás de ese antifaz de letras, que tú, muy bien has confeccionado. Un placer leerte, personaje.

    C.

    P.D. Subime en tu bici y me contas el resto.

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