lunes, 22 de noviembre de 2010

SCANIA

Un paquete de fideos, uno de arroz, 1 limón y una botella de agua en la heladera, nada más,  y   aunque  no tenía un mango,  quería irme a mi casa, así que me convenciste.

-Vámonos a dedo

-  Te parece? le digo,  mira que son muchos kilómetros

-Sí, yo la semana pasada me fui con Juan, llegamos de una

-Pero no es peligroso?

-Vas conmigo, no te preocupes

Mi compañero de viaje, no era mi amigo, tan solo  un coterráneo, nos unía un único objetivo,  ir a nuestras tierras.

Pasaste por casa a las 6:00, nos tomamos un par de mates,  agarré la mochila, con lo indispensable , 1 muda de ropa , una botellita de agua, 2 manzanas, 1 paquete de galletitas de agua, si de las más feas, y unos caramelos.

Fuimos hasta la ruta, a los cinco minutos nos levantó un auto, el tipo era un viajante, poco duró el viaje con él, pero nos pasó el dato de donde ubicarnos para hacer dedo.

-Suerte muchachos

Llegamos al peaje, nos paramos a unos metros, donde todavía los vehículos no toman velocidad y te pueden parar, ya que hay lugar en la banquina, tal y como nos recomendó el hombre.

Pasaron camiones de todos los colores, y nada, el dedito ya parecía acalambrase,  y ahí lo vimos un SCANIA ,  color rojo, nuevito.

 -Casi como emocionados, te imaginas viajar ahí?

-Si, claro que me imagino

Y me puse al borde de la  ruta, con toda la convicción de que nos llevaría.

Y así fue, unos metros más adelante paró

Se abre la puerta del acompañante

-Vamos, rápido me dice mi compañero

Una  alegría, aunque aun no sabíamos ni a donde iba, y si nos llevaría finalmente, carrera de 100 metros, nos colgamos del camión. 

Definimos hasta donde nos dejaría,  el caminero me hizo subir a mi primero, yo quedé en el medio, sobre una caja,  ya que solo tenía dos asientos, y atrás una cabina como para dormir.

Y se ve lindo desde arriba, le empezamos a preguntar todo sobre el vehículo, la carga que llevaba a donde iba, venía de Brasil y pasaba a Chile, así que nos dejaría en un punto intermedio de nuestro destino.

Las  3 horas que vivimos en el SCANIA, la pasamos genial, con una música brasilera, tomando mate con una yerba fosforescente, y que era como un polvo fino, horrible, el agua fría, pero que importaba, si estábamos tan contentos de ir en el SCANIA que le perdonamos todo.

Nos dio pena bajarnos, estábamos tan cómodos, le agradecimos por el viaje, y el tipo agregó

-  los voy a dejar en un punto donde se juntan muchos camioneros a comer, así tienen facilidad de  subir a otro.

Finalmente terminamos sentados en un cordón de la ruta, no había ni un alma cuando nos dejó, nos bajamos las galletas, las manzanas, unos caramelos, la botella de agua, todo.

No había ningún refugio, y comenzó a llover, uf, cada vez más fuerte, los autos que pasaban nada, ya hechos sopa,  paró una camioneta, viajaba un hombre mayor , solo, y aunque tenía lugar adelante, al ver nuestro estado  nos mandó a  la parte de atrás que tenía una cúpula, con algunos fardos, y bolsas de alimento balanceado para animales,  tampoco llegaríamos a destino, pero avanzaríamos un poco más, y nos refugiaríamos del agua, la camioneta era muy vieja, la velocidad máxima de crucero era 60 km/h.

Yo estaba tiritando de frio, toda mojada la ropa, recuerdo que me rechinaban los dientes, no podía dejar de hacerlo, finalmente mi compañero me abrazo para darme  calor, pero al tocarme me dice nena estas helada, necesitas sacarte ya esta ropa, te vas a enfermar  y yo igual.

No me convencía el tema, pero cada vez tiritaba más fuerte, así que dejé el pudor y la vergüenza de lado porque tenia razón.

Además,  me dijiste, mira yo cierro los ojos y doy vuelta la cara, así vos te cambias tranquila, después me avisas.  

yo me cambié totalmente, súper incómodo, además la ropa mojada pesa, primero me saqué el jean, me puse unas calzas, y arriba la remera totalmente mojada la reemplacé con otra, una vez puesta desabroché el corpiño, y lo saqué por una de las mangas, listo.

Ahora me toca a mí,   cerrá los ojos, confieso que lo espié un poquito, y vi cuando se sacó el calzoncillo mojado,  pero eso él jamás lo va a saber.

Una vez cambiados, no paramos de reírnos, ahí atrás, de esa chata a 60 con el cielo lloviendo a baldes, pero lo que más comentábamos era lo increíble del camión.

Llegamos a hasta una garita donde se espera el colectivo, definiendo por  “garita “ a un recinto muy pequeño hecho de material con una chapa de zinc, que se llueve entera, y además con un aroma a  orina fuerte , ya que es utilizada de baño por algunos transeúntes.

Por suerte, dejó de llover, y  pudimos estar al borde del camino, al salir el sol, y con tanta humedad,  nos sentíamos todos pegoteados, con hambre, cansados, sin tema de conversación, ya los habíamos agotado todos.

Y aparece, otro SCANIA,  esta vez azul,  hacemos dedo, mirándonos con fe.

Para, carrera de 50 metros, sacando fuerzas de donde no teníamos

De adentro el chofer , joven , que   nos dice, llevo a la chica únicamente.

-No, no, le digo, entonces seguí, desilusionada y con ganas de mandarlo a la mierda.

Cuando veo que mi compañero se empieza a reír

-Que hacé papá?


-Vamos suban…

Mucho no entendí, caí en la cuenta que eran amigos, y son esas cosas, casuales y  no tanto, porque hacía como 5 años que no se veían.

-Y que hacen acá?,  y le contamos todas las peripecias del viaje.

Paramos a los pocos kilómetros en una estación de servicio, el chico nos invitó un café con leche con criollitos, uh, el gusto de mi provincia, la tonada, ya sentía el olor a casa, y ese café reparador, con el gusto al mejor café del mundo.

-Vamos, nos quedan 2 horitas de viaje.

Y así el SCANIA, llegó a la puerta de mi casa,  y mi compañero de asfalto me tiende la mano, tal y como bajan las princesas de los carruajes..



Señorita, llega usted   sana y salva y con  categoría SCANIA






Me gusta ver los SCANIAS en la ruta, porque  yo se como se ve desde arriba de  ellos...














&

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