miércoles, 26 de enero de 2011

Tiempo de Sentir

Estoy, soy,

Le dice él mientras levanta su carita húmeda,

Es que no ves que en cada paso  te siento, vuelvo y vibro,

Así lo elijo porque sé que no es casual.

Entiende que no pueden perderse esas sensaciones en un reloj de tiempo diluido,

Este espacio es nuestro.

Y mientras sus labios se encuentran, él  la abraza con firmeza, con dulzura y le dice a

Su oído casi susurrando “no te suelto, no lo hice, no lo hare”.

Puedes mirarme otra vez, mírame a través de la ventana, mírame completo

Porque al mirarme nos hará bien a los dos.

Y entre las velas y  aromas

Ellos se entregan completos.

Su alma y su cuerpo están así dispuestos,

Entre la suavidad, la intensidad que se desgarra abriendo la carne,

Hundiendo mientras quema, mientras besa,

Mientras arquea,

Mientras  pide más, y recibe con demasía.

Sincronizados como una nota de un violín que crece y se pierde en el universo,

“Sos toda mía, y todo lo que soy, todo esto es tuyo”.

Olvidan el tiempo, olvidan el espacio,

Mueren y reviven  en un orgasmo eterno.

Y tan solo los labios de ella recogen unas gotas de miel de sus dedos cansados,

Ella saborea el alma de esas gotas y puede sentir los campos, las flores, la lluvia y el

Firmamento completo.

Y se quedan unidos esperando que la calma se apodere de ellos,

Inmortalizando en sus retinas tan maravilloso momento.




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